El camino de acceso es una serpiente de asfalto que cruza por el corazón de las sierras. A los lejos, el horizonte se corta con los espectaculares bloques de piedra que forman las altas cumbres. Desde esas alturas se descuelgan los cauces de agua, que en forma de ríos de arena y claridad, bañan las costas de Icho Cruz, Tala Huasi y Cuesta Blanca. Todo aquí conduce al relax en medio de un microclima óptimo para la salud.
Playas de cálida arena, senderos que nos ponen en contacto directo con una naturaleza virgen y paisajes inolvidables. Los caminos de tierra que componen los pueblos, guardan imágenes dignas de una postal serrana. Al medio día, los asadores comienzan a destilar el típico aroma de la carne a las brasas.
Todo se mueve en un perpetuo equilibrio, el mismo que sirvió de escenario a los antiguos pobladores aborígenes de la zona. Como hace miles de años, el río se une en una ancestral comunión con las costas de arena, el viento abraza las ramas de los árboles y el hombre disfruta de ese paraíso de tranquilidad y frescura.
El balneario El Diquesito es el punto de encuentro sobre el río, y desde acá también se practica parapente. Un lugar ideal para la reunión familiar y con amigos, para sentarse en la arena y compartir las rondas de mate y el asado. Ubicadas a sólo 12 km de Villa Carlos Paz, en un punto estratégico para recorrer los valles de nuestra provincia. Al anochecer, el brillo del agua se apaga. Solo queda el murmullo de un cauce que se estremece en las piedras, en la espuma, a los pies de un gigante de roca dormido bajo las incalculables estrellas de un cielo milenario.
Historia
Los primeros habitantes fueron los comechingones, y de su paso quedaron morteros, puntas de flecha, herramientas y pinturas rupestres. Más tarde el lugar se conoció como el Puesto de las Achiras, una antigua posta de carretas en el camino al Tucumán.
El nombre tiene dos explicaciones en la tradición oral: una lo atribuye a las innumerables minas de cuarzo a flor de tierra, que al abrirse las calles quedaban a la vista de un blanco inmaculado; la otra, a una paja fina y blanca que crecía en las laderas y que al ser mecida por el viento parecía un gran manto.
La urbanización arrancó en 1944. En 1972 el gobierno provincial la reconoció como Comisión Vecinal y en 1993 pasó a ser Comuna. Según el Censo 2022 tiene 669 habitantes.
Las márgenes del río San Antonio integran la Reserva Hídrica Provincial Los Gigantes, donde se hacen tareas de restauración del bosque nativo para preservar el ecosistema serrano.

